Los primeros sonidos que yo identifico como música provenían de un armatoste que mis hermanos llamaban pick up, creo: "Quince, quince, años, años, tiene mi amooooor" o "Plis, plis, daianaaa". Tampoco se me olvida el bueno de Pedro Luis cantando a voz en grito "Lolita, tu tienes una forma de bailar que me patina"; pero no era mi música, no me dejaban ir a sus guateques.
Comencé a entusiasmarme con la música cuando descubrí que muy cerca de mi academia se hacía un programa de radio, La noche de los musicales, mucho más divertido que ir a clase. Ese programa, junto a "El gran musical" y su creador, mi inolvidable Tomás Martín Blanco (q.e.p.d.), fueron el inicio de una pasión que aún dura.
Es curioso, he olvidado de qué asignaturas tomaba clases pero tengo recuerdos muy vivos de otras pequeñeces: Recuerdo a un joven Victor Manuel, vestido de recluta, intentando promocionar su primer disco; recuerdo a Julio Iglesias, lívido pero valiente, aguantando un montón de pinchazos infructuosos en una donación de sangre; recuerdo a Massiel ganándose a pulso el sobrenombre de "tanqueta de Leganitos"; recuerdo el retraso del avión de Serrat el día de su primer gran concierto en un programa de alcance nacional, que pemitió que una tal Maria Dolores Ostiz, que andaba por allí con una guitarra, hiciera una sustitución que lanzó su carrera; y recuerdo a Lone Star, Los Brincos, Los Bravos...
Pero mis preferidos eran los que no triunfaban:
Manolo Díaz, un cantautor más talentoso que otros y muchísimo más guapo que todos, que no consiguió arrasar y terminó triunfando como ejecutivo de discográfica.
O Ana María Drack que nunca tuvo el éxito que merecía.
O Joan Baptista Humet, que triunfó, pero no lo suficiente y no con sus mejores canciones, y que nos dejó demasiado pronto. No he encontrado "No cantes", una hermosa cancion que trata de persuadir a los pájaros para que luchen contra el síndrome de Estocolmo.
Luis Eduardo Aute triunfó mucho, especialmente con sus grandes enfatizaciones. A mi me gustaba más un "Aute informal" más desconocido
¿Quien no ha tenido un noviete de juventud que cantaba el Soldadito boliviano o las canciones de Atahualpa? Ese que luego se hacía PNN, se compraba un 2 caballos y
se adocenaba. A mi no me gustaba Yupanqui, se le disparaba la mano. Yo prefería a José Larralde, aunque no se atreviera a cantar.
Por influencia materna, me encantaba la zarzuela, aunque no me gustaba confesarlo. Me habría derretido si Plácido Domingo me hubiera cantado algo así:
Un poco por compromiso y no muy entusiasmada (una ópera entera, va a ser aburridísimo...) asistí en el Liceo a mi primera ópera : Tosca. Y no sólo me gustó, sino que fue el comienzo de un desordenado apetito por la música, digamos, seria. Nunca deja de emocionarme este cuarteto de Rigoletto, también conocido como Bella figlia dell amore.
Terminé enamorándome de alguien que no cantaba nada, claro, aunque tenía una voz muy hermosa y muy convincente. Diferencias, desencuentros, no pudo ser. Esta canción siempre me devuelve a aquellos días.
Llegué a Bruselas en el 10º aniversario de la muerte de Jacques Brel. Y encontré que no sólo era la aburrida capital del "plat pays", que aún quedaban encantadores vestigios de cuando Bruselas bruxellâit.
Y descubrí que, más allá de "Ne me quitte pas", había muchos Brel: el que todas las semanas esperaba para ir a comer frites a una Madeleine que nunca vendrá; el que se burla de los burgueses "son como los cochinos, cuanto más viejos se hacen más animal hay"; el que encenderá su guitarra y será español para que su amigo Jef deje de llorar; el que sabe que Orly es triste en domingo con o sin Becaud; el antitaurino "¿quien nos dirá en que piensa un toro que da vueltas y baila y de pronto se da cuenta de que está desnudo? ...
Este es cruel (con una ayudita para quienes no entienden francés):
¿Se imaginan un lugar que decidiera llamarse "País de los hombres honrados" y ejercer?
Pues si, existe: Burkina Faso. Un lugar muy pobre con una gente noble, alegre, acogedora, querible, inolvidable.
Allí llaman "maquis" a los lugares donde se reúnen a comer pollo bicicleta (los pollos tienen que corretear tanto para picotear algo que son puro músculo) y a bailar. Y si, la música africana es tan alegre y contagiosa como parece. Y si, nuestros intentos de mover el trasero son tan infructuosos como divertidos. ¿Se atreven probar?
La posición inicial seía "artrítico ligéramente inclinado sobre su bastón", pero sin artritis y sin bastón. Se admiten pequeñas pataditas y saltos, pero casi sin moverse del sitio. Vamos a ello.
Pero no todo es idílico en Burkina. Black so man era un joven cantautor cuyo primer disco le convirtió en un ídolo. Todo el mundo le adoraba... bueno todo el mundo no. Nunca aparecieron los conductores del coche que le atropelló y le dejó tetraplégico hasta su muerte. Se decía que eran de la guardia presidencial.
Black so man cantaba "No estoy en contra de tus riquezas por envidia, estoy ferozmente en contra del sistema del vampiro. Lo que has hecho me pone la carne de gallina, tus manos están manchadas de sangre".
Demasiado directo quizás cuando se vive en un país en el que el Presidente ha llegado al poder asesinando a su (ex) mejor amigo. Y a día de hoy Blaise Compaoré aún sigue en el poder, para vergüenza de todos.
En Nicaragua la radio era una especie de cacofonía de telepredicadores y a mí esos perjúmenes no me sulibeyaban así que siempre escuchaba una emisora de Miami que emitía sin parar música latina. Me resultó sorprendente que un grupo colombiano eligiera al filósofo Nietzsche para su nombre... hasta que descubrí la verdadera ortografía. Esta canción me acompañó en mi vuelta a casa.
Comencé a entusiasmarme con la música cuando descubrí que muy cerca de mi academia se hacía un programa de radio, La noche de los musicales, mucho más divertido que ir a clase. Ese programa, junto a "El gran musical" y su creador, mi inolvidable Tomás Martín Blanco (q.e.p.d.), fueron el inicio de una pasión que aún dura.
Es curioso, he olvidado de qué asignaturas tomaba clases pero tengo recuerdos muy vivos de otras pequeñeces: Recuerdo a un joven Victor Manuel, vestido de recluta, intentando promocionar su primer disco; recuerdo a Julio Iglesias, lívido pero valiente, aguantando un montón de pinchazos infructuosos en una donación de sangre; recuerdo a Massiel ganándose a pulso el sobrenombre de "tanqueta de Leganitos"; recuerdo el retraso del avión de Serrat el día de su primer gran concierto en un programa de alcance nacional, que pemitió que una tal Maria Dolores Ostiz, que andaba por allí con una guitarra, hiciera una sustitución que lanzó su carrera; y recuerdo a Lone Star, Los Brincos, Los Bravos...
Pero mis preferidos eran los que no triunfaban:
Manolo Díaz, un cantautor más talentoso que otros y muchísimo más guapo que todos, que no consiguió arrasar y terminó triunfando como ejecutivo de discográfica.
O Ana María Drack que nunca tuvo el éxito que merecía.
O Joan Baptista Humet, que triunfó, pero no lo suficiente y no con sus mejores canciones, y que nos dejó demasiado pronto. No he encontrado "No cantes", una hermosa cancion que trata de persuadir a los pájaros para que luchen contra el síndrome de Estocolmo.
Luis Eduardo Aute triunfó mucho, especialmente con sus grandes enfatizaciones. A mi me gustaba más un "Aute informal" más desconocido
¿Quien no ha tenido un noviete de juventud que cantaba el Soldadito boliviano o las canciones de Atahualpa? Ese que luego se hacía PNN, se compraba un 2 caballos y
se adocenaba. A mi no me gustaba Yupanqui, se le disparaba la mano. Yo prefería a José Larralde, aunque no se atreviera a cantar.
Por influencia materna, me encantaba la zarzuela, aunque no me gustaba confesarlo. Me habría derretido si Plácido Domingo me hubiera cantado algo así:
Un poco por compromiso y no muy entusiasmada (una ópera entera, va a ser aburridísimo...) asistí en el Liceo a mi primera ópera : Tosca. Y no sólo me gustó, sino que fue el comienzo de un desordenado apetito por la música, digamos, seria. Nunca deja de emocionarme este cuarteto de Rigoletto, también conocido como Bella figlia dell amore.
Terminé enamorándome de alguien que no cantaba nada, claro, aunque tenía una voz muy hermosa y muy convincente. Diferencias, desencuentros, no pudo ser. Esta canción siempre me devuelve a aquellos días.
Llegué a Bruselas en el 10º aniversario de la muerte de Jacques Brel. Y encontré que no sólo era la aburrida capital del "plat pays", que aún quedaban encantadores vestigios de cuando Bruselas bruxellâit.
Y descubrí que, más allá de "Ne me quitte pas", había muchos Brel: el que todas las semanas esperaba para ir a comer frites a una Madeleine que nunca vendrá; el que se burla de los burgueses "son como los cochinos, cuanto más viejos se hacen más animal hay"; el que encenderá su guitarra y será español para que su amigo Jef deje de llorar; el que sabe que Orly es triste en domingo con o sin Becaud; el antitaurino "¿quien nos dirá en que piensa un toro que da vueltas y baila y de pronto se da cuenta de que está desnudo? ...
Este es cruel (con una ayudita para quienes no entienden francés):
¿Se imaginan un lugar que decidiera llamarse "País de los hombres honrados" y ejercer?
Pues si, existe: Burkina Faso. Un lugar muy pobre con una gente noble, alegre, acogedora, querible, inolvidable.
Allí llaman "maquis" a los lugares donde se reúnen a comer pollo bicicleta (los pollos tienen que corretear tanto para picotear algo que son puro músculo) y a bailar. Y si, la música africana es tan alegre y contagiosa como parece. Y si, nuestros intentos de mover el trasero son tan infructuosos como divertidos. ¿Se atreven probar?
La posición inicial seía "artrítico ligéramente inclinado sobre su bastón", pero sin artritis y sin bastón. Se admiten pequeñas pataditas y saltos, pero casi sin moverse del sitio. Vamos a ello.
Pero no todo es idílico en Burkina. Black so man era un joven cantautor cuyo primer disco le convirtió en un ídolo. Todo el mundo le adoraba... bueno todo el mundo no. Nunca aparecieron los conductores del coche que le atropelló y le dejó tetraplégico hasta su muerte. Se decía que eran de la guardia presidencial.
Black so man cantaba "No estoy en contra de tus riquezas por envidia, estoy ferozmente en contra del sistema del vampiro. Lo que has hecho me pone la carne de gallina, tus manos están manchadas de sangre".
Demasiado directo quizás cuando se vive en un país en el que el Presidente ha llegado al poder asesinando a su (ex) mejor amigo. Y a día de hoy Blaise Compaoré aún sigue en el poder, para vergüenza de todos.
En Nicaragua la radio era una especie de cacofonía de telepredicadores y a mí esos perjúmenes no me sulibeyaban así que siempre escuchaba una emisora de Miami que emitía sin parar música latina. Me resultó sorprendente que un grupo colombiano eligiera al filósofo Nietzsche para su nombre... hasta que descubrí la verdadera ortografía. Esta canción me acompañó en mi vuelta a casa.
Ana María Drack - ¿Qué diría Salinas?
Luis Eduardo Aute - Viejo sinvergüenza
José Larralde - Mejor me voy
Plácido Domingo - Madrileña bonita
Miguel Rios - Santa Lucía
Verdi - Cuarteto Rigoletto
Jacques Brel - La Fanette
Magic System - Premier gaou
Black so man - Le systhème du vampire
Grupo Niche - Mi pueblo